Luis Miguel De Camps apuesta por conectar educación, talento y vocaciones productivas para transformar el agro
Fecha de publicación 04/09/2026
El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, resaltó la importancia de fortalecer desde las primeras etapas de formación el vínculo de los estudiantes con el sector agropecuario, a fin de desarrollar las capacidades que permitan a las nuevas generaciones acceder a mayores oportunidades.
Durante su participación en el XXVIII Encuentro de Líderes del Sector Agropecuario, organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), De Camps afirmó que la formación del capital humano que requiere el desarrollo del agro no puede comenzar únicamente cuando los estudiantes llegan a la Educación Secundaria y deben escoger una modalidad.
“La cultura agropecuaria empieza desde antes: con ciencias, matemáticas, educación medioambiental, sostenibilidad, conocimiento del territorio, tecnología, emprendimiento y comprensión del valor que tienen la producción y los alimentos para la vida de una sociedad”, expresó De Camps.
Al participar en el panel de ministros “Formación del Capital Humano para la Agropecuaria y la Agroindustria Nacionales”, el titular del Ministerio de Educación explicó que uno de los principales desafíos del sistema educativo es lograr una mayor pertinencia entre las capacidades que desarrolla y las transformaciones que experimentan los distintos sectores productivos y territorios del país.
Señaló que las vocaciones productivas varían entre las regiones y provincias, por lo que la oferta educativa no puede concebirse de manera uniforme, sino tomando en cuenta qué produce cada territorio, cuáles son sus potencialidades y qué capacidades humanas necesitará para desarrollarlas.
De Camps indicó que ese enfoque forma parte de la visión educativa impulsada por el presidente Luis Abinader, orientada a avanzar hacia un sistema que, además del acceso y la cobertura, responda por los aprendizajes, las capacidades, la pertinencia y las oportunidades de los estudiantes.
El ministro destacó que el país ya cuenta con una base de formación vinculada con la agropecuaria y la agroindustria, presente en 17 regionales, 44 distritos educativos y 51 politécnicos, con 2,610 estudiantes matriculados.
Precisó que Azua, La Vega, San Cristóbal, Santiago y San Juan de la Maguana concentran 1,651 estudiantes, equivalentes al 63.3 % de esa matrícula.
La oferta incluye Producción Agropecuaria, Industrias Alimentarias, Conservación del Medio Natural y Análisis Químico-Farmacéutico, con la mayor concentración de estudiantes en Producción Agropecuaria.
De Camps planteó que el reto no consiste solamente en ampliar la matrícula, sino en determinar dónde debe crecer la oferta, cuáles títulos necesita cada territorio, qué capacidades docentes deben fortalecerse y cuáles talleres y laboratorios son necesarios para conectar la formación con las cadenas productivas reales.
En ese sentido, afirmó que la Educación Técnico-Profesional es una trayectoria de formación legítima, exigente y capaz de abrir oportunidades de continuidad educativa, emprendimiento y desarrollo profesional.
Informó que el Ministerio de Educación avanza en la actualización de la oferta curricular de la familia profesional agropecuaria y en una cartera de títulos orientada a responder mejor a las nuevas necesidades de producción y transformación.
De Camps sostuvo que la relación entre educación y producción debe dejar de ser reactiva para convertirse en anticipatoria, de manera que el país pueda identificar las capacidades que necesitará el agro dentro de cinco o diez años y comenzar a desarrollarlas desde ahora.
Hizo énfasis en que el objetivo de la educación no es formar únicamente empleados, sino personas capaces de decidir, innovar, emprender y contribuir al desarrollo de sus comunidades y del país.
Luis Miguel De Camps apuesta por conectar educación, talento y vocaciones productivas para transformar el agro
Fecha de publicación 04/09/2026
El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, resaltó la importancia de fortalecer desde las primeras etapas de formación el vínculo de los estudiantes con el sector agropecuario, a fin de desarrollar las capacidades que permitan a las nuevas generaciones acceder a mayores oportunidades.
Durante su participación en el XXVIII Encuentro de Líderes del Sector Agropecuario, organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), De Camps afirmó que la formación del capital humano que requiere el desarrollo del agro no puede comenzar únicamente cuando los estudiantes llegan a la Educación Secundaria y deben escoger una modalidad.
“La cultura agropecuaria empieza desde antes: con ciencias, matemáticas, educación medioambiental, sostenibilidad, conocimiento del territorio, tecnología, emprendimiento y comprensión del valor que tienen la producción y los alimentos para la vida de una sociedad”, expresó De Camps.
Al participar en el panel de ministros “Formación del Capital Humano para la Agropecuaria y la Agroindustria Nacionales”, el titular del Ministerio de Educación explicó que uno de los principales desafíos del sistema educativo es lograr una mayor pertinencia entre las capacidades que desarrolla y las transformaciones que experimentan los distintos sectores productivos y territorios del país.
Señaló que las vocaciones productivas varían entre las regiones y provincias, por lo que la oferta educativa no puede concebirse de manera uniforme, sino tomando en cuenta qué produce cada territorio, cuáles son sus potencialidades y qué capacidades humanas necesitará para desarrollarlas.
De Camps indicó que ese enfoque forma parte de la visión educativa impulsada por el presidente Luis Abinader, orientada a avanzar hacia un sistema que, además del acceso y la cobertura, responda por los aprendizajes, las capacidades, la pertinencia y las oportunidades de los estudiantes.
El ministro destacó que el país ya cuenta con una base de formación vinculada con la agropecuaria y la agroindustria, presente en 17 regionales, 44 distritos educativos y 51 politécnicos, con 2,610 estudiantes matriculados.
Precisó que Azua, La Vega, San Cristóbal, Santiago y San Juan de la Maguana concentran 1,651 estudiantes, equivalentes al 63.3 % de esa matrícula.
La oferta incluye Producción Agropecuaria, Industrias Alimentarias, Conservación del Medio Natural y Análisis Químico-Farmacéutico, con la mayor concentración de estudiantes en Producción Agropecuaria.
De Camps planteó que el reto no consiste solamente en ampliar la matrícula, sino en determinar dónde debe crecer la oferta, cuáles títulos necesita cada territorio, qué capacidades docentes deben fortalecerse y cuáles talleres y laboratorios son necesarios para conectar la formación con las cadenas productivas reales.
En ese sentido, afirmó que la Educación Técnico-Profesional es una trayectoria de formación legítima, exigente y capaz de abrir oportunidades de continuidad educativa, emprendimiento y desarrollo profesional.
Informó que el Ministerio de Educación avanza en la actualización de la oferta curricular de la familia profesional agropecuaria y en una cartera de títulos orientada a responder mejor a las nuevas necesidades de producción y transformación.
De Camps sostuvo que la relación entre educación y producción debe dejar de ser reactiva para convertirse en anticipatoria, de manera que el país pueda identificar las capacidades que necesitará el agro dentro de cinco o diez años y comenzar a desarrollarlas desde ahora.
Hizo énfasis en que el objetivo de la educación no es formar únicamente empleados, sino personas capaces de decidir, innovar, emprender y contribuir al desarrollo de sus comunidades y del país.